El exsecretario general de la OTAN y actual presidente del Comité de Relaciones Internacionales y Defensa de la Cámara de los Lores, George Robertson, afirmó que describir como "especial" la relación entre el Reino Unido y Estados Unidos se ha vuelto "obsoleto" y "poco útil", atribuyendo el deterioro de la misma tanto a decisiones de la Administración de Donald Trump como a tendencias estructurales de largo plazo en la política estadounidense.
En su artículo para The Telegraph, Robertson recordó que el ex primer ministro británico Winston Churchill acuñó en 1946 el término "relación especial" al hablar de un vínculo incipiente entre Londres y Washington basado en cooperación militar, percepciones compartidas de amenazas y compromiso con la gobernanza global.
No obstante, sostuvo que, aunque durante décadas hubo una colaboración estrecha en defensa, política exterior, economía y cultura, ahora el marco conceptual está fallando. "Es cada vez más claro que enmarcar la relación como de alguna manera 'especial' quizá sea obsoleto y poco útil", escribió.
Según el político, las "acciones recientes" de la Administración Trump "han puesto de relieve fisuras en las relaciones". Así, citó la decisión de no consultar al Reino Unido antes de llevar a cabo los ataques aéreos en Irán, la imposición de aranceles generalizados contra aliados y, "lo que resulta más alarmante", la amenaza de acción militar contra el territorio de un Estado miembro de la OTAN, Groenlandia como parte autónoma de Dinamarca. A su juicio, esto expone "una divergencia creciente" entre Londres y Washington.
¿Solo un 'episodio'?
Robertson rechazó la idea de que se trate solo de un episodio "trumpiano" pasajero. "Aunque el presidente Trump plantea desafíos únicos para las relaciones entre el Reino Unido y EE.UU., hay tendencias a largo plazo que animarán la política estadounidense y pondrán la relación bajo una tensión creciente", aseveró.
Entre tales tendencias, Robertson mencionó que Estados Unidos está reevaluando su papel global y que su deseo de concentrarse en la competencia estratégica con China y, en consecuencia, reducir compromisos con la seguridad europea persistirá independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.
En este contexto, sostuvo que el Reino Unido debe adaptarse y, en primer lugar, asumir su dependencia militar que, en su opinión, ha generado una "mentalidad de coartada" en el país, en el sentido de que permitió descuidar la defensa nacional bajo la premisa de que Washington siempre estaría disponible. "Tal enfoque ya no es sostenible", subrayó.
El exjefe de la OTAN concluyó que Londres necesita un enfoque nuevo hacia las relaciones transatlánticas, asumiendo que Estados Unidos será "cada vez más transaccional y nacionalista", y que el Reino Unido debe cubrirse ante esa realidad reforzando vínculos políticos, económicos y de defensa con socios europeos y otros, pero sin una "desvinculación" del país norteamericano.


