Más de dos meses después del inicio de un conflicto que aún no ha producido una victoria militar ni diplomática clara, la guerra con Irán impulsada por la Administración de Donald Trump se perfila como un escenario sin salida definida y con riesgos crecientes para Estados Unidos y la economía global, recoge Reuters.
Mientras ambas partes aseguran públicamente tener la ventaja, las posiciones siguen profundamente distantes y no existe una vía de desescalada evidente, incluso después de que Teherán presentara una nueva propuesta para reanudar las negociaciones, rechazada de inmediato por Trump el viernes.
Según el medio, el estancamiento podría traducirse en un impacto económico global sostenido, que incluiría precios elevados de la gasolina en EE.UU., presionando a Trump y debilitando las perspectivas electorales republicanas de cara a las elecciones de noviembre.
El bloqueo de Trump en Ormuz: ¿un disparo en el pie para EE.UU. y sus aliados?
Por otro lado, Reuters destaca que, aunque los ataques estadounidenses e israelíes han degradado significativamente las capacidades militares iraníes, muchos de los objetivos declarados por Trump, desde un posible cambio de régimen hasta bloquear definitivamente la vía de Irán hacia el arma nuclear, siguen sin cumplirse. Mientras tanto, la disputa sobre el estrecho de Ormuz continúa sin resolución, con Teherán proponiendo posponer la cuestión nuclear hasta el fin formal del conflicto.
En este contexto, analistas citados por el medio advierten que un desenlace sin control sobre esa ruta estratégica del petróleo podría convertirse en un coste político de largo alcance para Trump, mientras la Casa Blanca insiste en que mantiene la iniciativa en las negociaciones y que la presión sobre Irán sigue aumentando.
Irán anuncia un nuevo orden en el golfo Pérsico, mientras Trump no planea retirarse del conflicto "antes de tiempo"


