Una reunión entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y la canciller británica de Hacienda, Rachel Reeves, acabó en una disputa sobre la agresión a Irán, informa Financial Times citando a fuentes cercanas al asunto.
La funcionaria del Gobierno laborista británico se encontraba en Washington para asistir a las reuniones de primavera del FMI y concedió allí una entrevista al canal CNBC el 15 de abril, en la que afirmaba que los objetivos de la guerra librada contra Irán "nunca habían estado claros". Reeves dijo tener dudas de que "estemos más seguros hoy que hace unas semanas", y su enfoque provocó una furiosa reacción de Bessent ese mismo día, cuando se encontraron.
Además, horas antes, en una entrevista con el tabloide Mirror, la titular de Hacienda calificó de "locura" el conflicto en Oriente Medio y dijo que perjudicaba a los hogares y a los consumidores.
En este sentido, el secretario del Tesoro estadounidense insistió en que el mundo se había vuelto más seguro después de bombardear la República Islámica y argumentó su postura mencionando un supuesto peligro de ataque nuclear iraní contra Londres. Por su parte, su par británica reiteró que no veía objetivos claros en esa escalada bélica y que esta no necesariamente contribuye a un mundo más seguro.
Un funcionario afirmó que ella fue "franca, tanto en privado como en público, sobre los errores de la guerra y su coste económico". Sin embargo, en opinión de Bessent, era mejor aceptar un "pequeño sufrimiento económico" que no es tan grave, que esperar que "un arma nuclear pueda alcanzar Londres".
A la reunión entre los titulares de Finanzas asistieron también variosfuncionarios de los dos países y diplomáticos de la Embajada británica.
Financial Times señala que el gabinete laborista se sitúa del lado de la opinión pública respecto a la guerra librada por EE.UU. e Israel contra Irán —un 65 % de la población británica está en contra, según la empresa de sondeos Ipsos—.


