La Armada del Ejército de Liberación Popular de China ha puesto en funcionamiento un nuevo sistema de defensa antiaérea contra drones en una "prueba de finalización" y considera exitosos los resultados. El ejercicio tuvo lugar en el golfo de Bohai, que es un mar interior del gigante asiático.
Durante el ensayo, el sistema interceptó múltiples vehículos aéreos no tripulados que volaban a baja altitud, simulaban ataques "de gran dificultad" y de forma "realista". Además, las capacidades de intercepción del arma se probaron en "entornos electromagnéticos complejos".
Se ha confirmado que su diseño cumple con todos los requisitos operativos, lo que significa que se dio luz verde oficial para su producción en serie y despliegue en buques o instalaciones portuarias. No se especifica el nombre del producto.
Hace poco más de un mes, China reveló que disponía de un nuevo dron de carga pesada con capacidad de hasta 600 kg, diseñado para mantener la estabilidad con condiciones meteorológicas adversas.


