La extensión de bloqueos de carretera por todo el país desde hace ya más de un mes ha abocado a Bolivia a enfrentar una crisis sanitaria sin precedentes.
La situación ha dejado al menos nueve fallecidos por falta de atención médica, principalmente traslados de urgencia que no pudieron llegar al hospital destino y pacientes que enfermaron en medio de los bloqueos, que no pudieron rebasar para conseguir atención médica.
Los hospitales de La Paz, el departamento más afectado por los cortes de comunicaciones, han empezado a suspender procedimientos quirúrgicos mientras se denuncia la falta de oxígeno medicinal y las dificultades para acceder a suministros médicos.

Los bloqueos comenzaron el 1 de mayo en distintas regiones del país, con especial afectación a las ciudades colindantes de La Paz y El Alto. Las protestas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, terminar con la crisis de los combustibles y mejoras sociales, especialmente salariales.
Escasez de medicinas, alimentos y combustibles
La Defensoría del Pueblo ha constatado medidas de racionalización y control del oxígeno debido a las dificultades de abastecimiento, por ejemplo, en el Hospital Municipal Boliviano Holandés, en El Alto, donde desde se suspendieron temporalmente las cirugías programadas, manteniéndose únicamente la atención de emergencias y procedimientos prioritarios.
Durante las verificaciones realizadas por la entidad en el departamento de Potosí consiguieron viabilizar el paso del vehículo cisterna hacia Llallagua, municipio afectado por el desabastecimiento de oxígeno desde el pasado 26 de mayo. Mientras, en Cochabamba se logró la evacuación de un conductor que permanecía varado en la carretera que necesitaba atención urgente oncológica.
La crisis se extiende al menos por siete de los nueve departamentos del país, donde en las últimas semanas se han repetido incidencias de este tipo. El martes, el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, instó a los sectores movilizados a "humanizar las medidas de protesta", dando paso por los puntos de bloqueo a insumos médicos, alimentos y personas que necesiten asistencia médica y otros colectivos vulnerables.

Además, también escasean los alimentos y el combustible, entre otros insumos de primera necesidad. Desde hace algunos días que se constató carencia de alimentos en cuatro centros hospitalarios, dos centros de acogida para niñas, niños y adolescentes y dos centros de acogimiento para personas adultas mayores en las ciudades de La Paz y El Alto.
Declaración de emergencia sanitaria
La situación ha llegado a tal extremo que el Gobierno regional de La Paz declaró ayer la emergencia sanitaria en el departamento. Una medida que tendrá una duración de 90 días, prorrogables si las circunstancias lo ameritan. Todos los establecimientos de salud dependientes de la Gobernación deberán priorizar la atención de pacientes en estado crítico.
Además, el pasado 28 de mayo el Consejo Médico Nacional declaró el estado de emergencia institucional ante el desabastecimiento e instó a las partes involucradas en el conflicto a "priorizar la pacificación nacional, el diálogo y el respeto a la vida y a la salud de la población boliviana".
Mientras la situación no se soluciona, cientos de cisternas con oxígeno están varadas en las carreteras bloqueados por cercos instalados por grupos de diferentes regiones, con la afectación especial de La Paz y El Alto.
En ambas localidades hace cinco días que el Ministerio de Sanidad distribuyó 486 cilindros de oxígeno entre 11 hospitales de segundo y tercer nivel. Alguno de los establecimientos tenía un desabastecimiento absoluto, mientras que otros contaban tan solo con 12 horas de autonomía.
Además, los bloqueos mantenidos durante más de un mes están ocasionando considerables daños económicos. Así, algunos análisis, como el recogido por La Razón, estiman pérdidas por valor de alrededor de 2.000 millones de dólares, el equivalente al 4 % del PIB de la nación andina.


