Estados Unidos y Arabia Saudita anunciaron este miércoles un acuerdo que abre a Riad el camino para el combustible nuclear.
La Administración estadounidense ha divulgado pocos detalles del pacto. Sin embargo, el marco acordado contempla la posibilidad de construir una planta de enriquecimiento de uranio en territorio saudí tras la realización de un estudio conjunto entre ambos países, informa AP, citando a una fuente familiarizada con las negociaciones.
El anuncio ha despertado preocupación entre legisladores estadounidenses y expertos en no proliferación, que advierten de que la decisión podría desencadenar una reacción en cadena en Oriente Medio e impulsar a otros países de la región a reclamar el mismo trato.
¿En qué consiste el acuerdo?
Según CNN, el documento establece un marco jurídico que permitirá a empresas estadounidenses —o al propio Gobierno de EE.UU.— transferir materiales, combustible y tecnología nuclear para el desarrollo del programa nuclear civil saudí. Aunque cada transferencia deberá recibir autorizaciones adicionales, el punto más controvertido del acuerdo no reside en el suministro de tecnología, sino en las salvaguardias.
En la actualidad, la mayoría de los países que operan reactores nucleares civiles no enriquecen uranio por cuenta propia. En lugar de ello, adquieren el combustible ya procesado a proveedores como Estados Unidos o Rusia, que lo suministran en condiciones de estricto control internacional.
Sin embargo, el borrador presentado el año pasado al Congreso de EE.UU. introduce una excepción significativa para Riad: el texto no obliga a Arabia Saudita a adoptar el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el principal mecanismo internacional para reforzar la supervisión de los programas nucleares civiles. En su lugar, las garantías quedarían reguladas mediante un acuerdo bilateral entre Washington y el reino árabe.
Según el Wall Street Journal, el acuerdo tiene una duración de 30 años y "asciende a decenas de miles de millones de dólares".
Por su parte, Donald Trump, al comentar el acuerdo, desmintió que este incluiría el enriquecimiento de uranio en territorio saudí y defendió el documento ante las críticas.
"El acuerdo nuclear civil (¡sin enriquecimiento de material!) que se está negociando entre el Departamento de Energía de EE.UU. y Arabia Saudita, y que se refiere únicamente a usos no militares como los que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos (entre otros), será aprobado, pero está totalmente sujeto a que Arabia Saudita se adhiera a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham", escribió en Truth Social.
Riesgo de una nueva carrera armamentística
En este contexto, medios y expertos advierten de los riesgos que el acuerdo podría acarrear para Oriente Medio.
En declaraciones a RT, Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio de Moscú, indicó que el pacto con Riad puede convertirse en un nuevo golpe al régimen de no proliferación en la región.
"En los últimos meses, especialmente tras el inicio de la última agresión contra Irán, la carrera nuclear ha vuelto a intensificarse. Turquía ya presentó un misil balístico, es decir, dispone de uno de los principales vectores necesarios para este tipo de tecnologías. Al mismo tiempo, existe la posibilidad de que Emiratos Árabes Unidos adopte una postura similar. Y Arabia Saudita, por supuesto, no quiere quedarse atrás", explicó.
Sadygzade destaca que la región ya carece de un verdadero equilibrio nuclear, dado que Israel posee armas atómicas. En este contexto, considera que el nuevo acuerdo podría desencadenar una "reacción en cadena", empujando a otros actores regionales —incluido Irán— a adoptar una postura mucho más agresiva en materia nuclear.

Una advertencia similar formuló Andrea Stricker, experta en proliferación nuclear, en declaraciones a Politico. A su juicio, permitir que Arabia Saudita enriquezca uranio podría generar un efecto dominó. "También podríamos ver a otros socios y aliados de EE.UU., como Turquía, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, e incluso Catar u Omán, reclamar un trato similar. En poco tiempo habría numerosos Estados con capacidad para enriquecer uranio o reprocesar plutonio, lo que los situaría a un paso de fabricar armas nucleares", alertó.
Preocupaciones similares fueron expresadas por congresistas estadounidenses de ambos partidos. "Me preocupa profundamente la proliferación nuclear en Oriente Medio y que este acuerdo pueda contribuir a ella", declaró el senador republicano John Barrasso.
Por su parte, el senador demócrata Chris Murphy valoró que, aunque el acuerdo es el resultado de un proceso iniciado antes de la guerra con Irán, anunciarlo en este momento tiene consecuencias inmediatas para la crisis regional. "Todo lo que ocurre en Riad tiene una reacción en Teherán", subrayó.
Pese a las críticas, el Congreso estadounidense tendrá escasas posibilidades de bloquear el acuerdo. El presidente Donald Trump puede vetar cualquier intento de impedir su entrada en vigor y, para revocar ese veto, sería necesario el apoyo de una mayoría cualificada del 60 % de los legisladores.



