Un avión de pasajeros sin ventanas está programado para entrar en servicio comercial a comienzos de la década de 2030, tras asegurar un compromiso de préstamo de 3.000 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de EE.UU. para la construcción de su primera fábrica, informa The New York Post.
Se trata del avión de pasajeros Z4 de la empresa estadounidense JetZero, que cuenta con el respaldo de una veintena de aerolíneas, entre ellas Delta y Alaska Airlines, mientras que United Airlines prevé adquirir hasta 200 unidades si cumplen con los objetivos de rendimiento.

El Z4 presenta un innovador diseño de ala integrada, que fusiona las alas y el fuselaje en una sola superficie de sustentación. Según la compañía, esta configuración permitirá volar a mayor altitud utilizando significativamente menos combustible que los aviones comerciales actuales, lo que podría reducir tanto las emisiones como el costo de los boletos.
La aeronave, con capacidad para 250 pasajeros, ofrecerá una cabina más amplia y espaciosa que la de los aviones convencionales. Contará con cuatro pasillos para facilitar el desplazamiento de los viajeros, zonas de espera junto a los baños, asientos individuales con mayor espacio personal y compartimentos de equipaje independientes para cada pasajero.
El diseño también elimina la mayoría de las ventanas con el objetivo de mejorar la eficiencia estructural y reducir el peso del avión. En su lugar, el interior estará equipado con pantallas de alta resolución que mostrarán imágenes del exterior o contenido visual. Además, habrá clases económica y prémium, así como conexión WiFi mediante Starlink para ofrecer un ambiente similar al de una sala de estar, según la empresa.
Pese al entusiasmo generado por el proyecto, algunos expertos en aviación han expresado dudas sobre el diseño. Entre las preocupaciones, figuran la posibilidad de que los pasajeros ubicados cerca de las alas experimenten mayores fuerzas gravitacionales durante los giros y que la distribución con cuatro pasillos complique las evacuaciones de emergencia. El primer vuelo del prototipo a gran escala está previsto para finales de 2027.

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