Científicos alemanes expertos en ciencias geológicas y microbiológicas han demostrado que un microorganismo terrestre podría vivir tan lejos como Saturno.
El organismo se llama 'Methanothermococcus okinawensis' y es una arquea: un ser unicelular emparentado con las bacterias, pero distinto. En la Tierra habita junto a chimeneas hidrotermales, aberturas en el fondo del mar por las que sale agua muy caliente. No necesita oxígeno: se alimenta de hidrógeno y dióxido de carbono y produce metano.
Para llegar a esa conclusión, los expertos recrearon las condiciones de Encélado, una luna helada de Saturno. Bajo su costra de hielo hay un océano de agua líquida, muy alcalino —con un pH de 10 u 11, tan básico como un jabón— y con poco dióxido de carbono. Quisieron saber si un organismo de la Tierra aguantaría en un entorno así.
Lo inesperado ocurrió en el laboratorio. En un medio considerado "ideal" el microorganismo no creció. En cambio, en el agua que imitaba las duras condiciones del océano de esa luna, se desarrolló y adaptó su metabolismo.
"Esto fue realmente una sorpresa para nosotros. Fue un experimento del que no esperábamos un resultado tan exitoso", afirma el doctor Nozair Khawaja, científico planetario de la Universidad Libre de Berlín y coautor del estudio.


